miércoles, 31 de marzo de 2010

“Qu’ils mangent de la brioche”


Al parecer, estas galletas a base fundamentalmente de harina de almendras y clara de huevo nacieron de los cocineros de Catalina de Medici sobre la primera mitad del siglo XVI, aunque se hicieron más populares después de la Revolución Francesa de la mano de dos hermanas carmelitas. Ya en el siglo XX, el pastelero de la mítica Laudrée en Paris (Saint Germain) comenzó a unir dos de estas con “ganache” (crema de chocolate y nata que se emplea como recubrimiento), pero ha sido Pierre Hermé quien los creó con originales sabores y colores.

Por ahora es la receta más difícil que he hecho para el blog, tiene su dedicación y están hechos con mucho esmero, pero no con la perfección de www.larsvontrier.blogspot.com (de donde he tomado los datos), uno de mis blogs favoritos de recetas. Gracias Harry.





“Macarons”

Ingredientes
140 gr. de harina de almendra
250 gr. de azúcar glasé
25 gr. de cacao en polvo
100 gr. de claras de huevo a temperatura ambiente.

Mezclamos la almendra, el cacao y el azúcar glasé, tamizamos. Debe quedar sin grumos. Levantamos las claras y las pasamos a un bol más grande, a continuación añadimos el resto de los ingredientes.
Echamos la mezcla en una manga de boca gruesa, de uno o dos centímetros y hacemos la forma de la galleta sobre la bandeja de horno con papel sulfurizado.
Dejamos reposar los “macarons”. Yo los he dejado durante unas tres horas y creo que es la clave.


Relleno
100 gr. de chocolate negro
75 gr. de nata

Derretimos el chocolate con la nata. Cuando la mezcla esté fría la añadimos a las mitades con una cucharilla o la manga.



La frase que da título a este post (¡Qué coman pasteles!) ha sido atribuida a María Antonieta en el momento en que el pueblo francés se quejaba de no tener pan, pero quizás esta atribución no es del todo acertada. Aunque desde que se estrenó la película de Sofía Coppola asociamos estas delicias llamadas "macarons" al personaje.
Sobre la vida de la reina hay numerosos estudios y biografías, yo me quedo con dos, la de mi admirado Stefan Zweig (para mi gusto, la mejor) y la de Antonia Fraser (utilizada por Coppola para su película).

La hija de la emperatriz María Teresa ha tenido un papel bastante controvertido a lo largo de la Historia. Tradicionalmente, se la ha conocido como una mujer frívola y caprichosa, aunque han aparecido nuevos estudios (como el de Fraser) en los que la autora la presenta como una mujer compasiva con sus súbditos, eso sí, de personalidad bastante compleja. Está claro, desde luego, que la frase (en el caso de que ella la dijese) denota la evasión en que se encontraba la reina con respecto a la realidad, no sabía cómo estaba viviendo el resto de la sociedad. Sus pies no estaban en el suelo, más bien en el chocolate.


sábado, 27 de marzo de 2010

Sopicidio (no preocuparos, de postre…panqueques)

Sopa de nabo y manzanas al curry

500g de nabo
3 manzanas reinetas
2 cebollas
2 cucharaditas de curry
700 ml de caldo de ave
1 cucharada de aceite de oliva
sal
pimienta



Pelamos el nabo y las cebollas; el primero lo cortamos en lonchas finas y la cebolla en juliana. Ponemos al fuego una cazuela con una cucharada de aceite, añadimos las cebollas, pasado unos dos minutos el nabo, vertemos el caldo y lo dejamos cocer 20 minutos.
Pelamos las manzanas y las cortamos en dado, las añadimos a la cazuela y espolvoreamos con el curry. Lo dejamos otros 15 minutos más. Trituramos todo junto y salpimentamos.
Mafalda moriría de sopicidio por esta sopa.





Mafalda es una tira que apareció en la prensa argentina desde 1964 a 1973 (en Primera Plana y El Mundo fundamentalmente) firmada por Quino. La protagonista indiscutible, que da nombre a la tira, es una niña de aproximadamente seis años, ella adora a Los Beatles, El Pájaro Loco y los panqueques. Por el contrario, odia la sopa y eso es lo que siempre me hace pensar en ella. Su padre trabaja en una oficina, su madre es ama de casa y tiene un hermano pequeño, Guille. Está siempre rodeada por sus amigos: Susanita, Felipe, Manolito, Miguelito y Libertad.
Mafalda es nostalgia de mis tardes de verano, calendario anual, viejos libros manoseados, el mejor libro de historia contemporánea que nunca encontré y ante todo, ternura. Supongo que para todos vosotros supone algo diferente…
O como dijo Cortázar: "No tiene importancia lo que yo pienso de Mafalda. Lo importante es lo que Mafalda piensa de mí".







"Si él dijera que es buena... acá dirían que es mala y la prohibirían. ¡¿Por qué ese cretino de Fidel Castro no dice que la sopa es buena?!"

sábado, 20 de marzo de 2010

TAMBIÉN SE COME POR LOS OJOS


Pudín al baño maría La Lechera

2 tazas de harina de repostería
1 pizca de sal
85 gr. de azúcar extrafino
1 taza de mantequilla en pequeños trozos
1 huevo grande
8 cucharadas de leche
opcional: nueces, pasas, chocolate, canela, vainilla…


Mezclamos la harina, la sal, el azúcar y la mantequilla a temperatura ambiente. A continuación, agregamos el huevo y la leche y mezclamos a fondo. Vertemos la mezcla en un bol de cristal, previamente engrasado, y lo cubrimos con papel de aluminio. Lo ponemos al baño maría durante dos horas (reponiendo el agua si se evapora).
Yo lo he presentado con salsa de chocolate aunque hay mil posibilidades. Probadlas, es muy fácil y está delicioso.



La luz y el azul

Johannes Vermeer van Delft (Delft 1632-1675) es uno de los pintores más conocidos del Barroco holandés en un momento de prosperidad para dicho país. Sabemos que su producción se acerca a la treintena escasa de cuadros (pintaba alrededor de dos al año) No tuvo demasiado éxito en vida, aunque a partir del siglo XIX comenzó su reconocimiento, especialmente por el tratamiento de la luz.

La luz, que penetra por la ventana, inunda este espacio, lo llena de paz y sosiego, serenidad. Eso es cocinar, evasión. La criada se encuentra sumida en su mundo particular, en un interior casi desnudo donde llama poderosamente la atención el azul, el delantal azul. También es importante señalar la naturaleza muerta de la mesa, por lo que vemos, pensamos que la muchacha debe estar haciendo un pudín. Alimentos inutilizables que se convertirán en un riquísimo postre.



La maravillosa poeta, ganadora del Premio Nobel, Wislawa Szymborska dedica un poema a esta obra en su nuevo libro Aquí, publicado por Bartleby.


Mientras esa mujer del Rijksmuseum
con esa calma y concentración pintadas
siga vertiendo día tras día
leche de la jarra al cuenco
no merecerá el Mundo
el fin del mundo

domingo, 14 de marzo de 2010

"¡Dios mío!¡Dios mío!¡Qué tarde voy a llegar!"



Pastel de zanahoria Conejo Blanco


Ingredientes

  • 2 huevos.
  • 100 gr. de azúcar polvo.
  • 50 gr. de harina.
  • 1 cucharadita de canela
  • 250 gr. de zanahoria rallada.
  • 1 sobre de levadura química.
  • 65 gr. de almendra molida.
  • Una pizca de sal.
  • 2 cucharadas de aceite de girasol

Precalentamos el horno a 180º C y trituramos la zanahoria fina. Aparte mezclamos la harina, la levadura química y la almendra molida. Batimos los huevos con el azúcar
Por último, añadimos el aceite y la zanahoria. Vertemos en un moldee introducimos en el horno previamente calentado a 180 ºC. Cocinamos durante unos 30-40 minutos hasta que esté hecho.
Dejamos enfriar antes de cubrir.

Cobertura

  • 100 gr. de queso para untar
  • 60 gr. de margarina
  • 180 gr. de azúcar polvo

Batimos todo hasta formar una pasta homogénea. Cubrimos mientras todavía está fluida.

La cobertura puede variar, otro día la haré con chocolate blanco o zumo de limón, claras y azúcar. Os cuento.





El país de las maravillas

Alicia en el país de las maravillas (realmente llamado Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas) es una obra creada por Charles Lutwidge Dodgson (Lewis Carroll) en 1865. Carroll, un matemático y sacerdote anglicano, mezcla en su obra alusiones satíricas referidas a la educación inglesa y la política del momento. Aunque, este libro no es precisamente conocido por eso, sino por su historia basada en problemas de lógica que se hizo popular en muchos ambientes.

Aún más populares se hicieron algunos de sus personajes como la Reina de Corazones, el Sombrerero o el Conejo Blanco. Este último es mi preferido, a mi gusto, el más interesante. Además de ser el que comienza la historia, haciendo que Alicia entre en la madriguera (el País de las Maravillas, donde come un pastel, a lo mejor, de zanahorias ), su vestimenta es muy original: chaqueta, chalequillo y reloj con leontina al que siempre va mirando muy agobiado por lo tarde que va a llegar. ¿No es el Conejo Blanco un trasunto de nuestras vidas? Siempre buscando algo y siempre llegando tarde.

Por cierto, del libro y de su continuación Alicia a través del espejo se han hecho varias versiones cinematográficas, os dejo con la próxima que estoy deseando ver, la del maravilloso Tim Burton. ¿Preparados para el 16 de abril?



sábado, 6 de marzo de 2010

OCHO DÍAS



Pollo con ciruelas


Ingredientes

Cuatro cucharadas de aceite de oliva

trozos de pollo

mantequilla

ciruelas

piñones (si os gusta, también podéis añadir: avellanas, pasas, nueces)

una cebolla

ajo, tomillo, laurel, una ramita de canela

una copa de brandy

un vasito de vino dulce (yo puse Pedro Ximenez)

Salpimentamos el pollo cortado en trocitos, ponemos dos cucharadas de aceite en una cacerola y lo doramos. Luego se aparta el pollo y añade la cebolla, la canela, el ajo y las demás hierbas con las otras dos cucharadas de aceite para caramelizarla. Cuando la cebolla esté cocinada se flambea con el brandy y se deja reducir durante 10 minutos. Añadimos el vino dulce y dejamos otros 10 minutos. Debemos estar atentos durante este tiempo para que no se seque. Después se añade los piñones y ciruelas (o demás frutos secos) y el pollo dejándose hasta que se cocine y coja sabor.






Marjane Satrapi es una artista nacida en Irán en 1969. Conocida sobre todo por su obra biográfica llamada Persépolis que adquirió más notoriedad al ser adaptada al cine. Ha escrito y dibujado otro dos comics más, Bordados y Pollo con ciruelas con el que recibió el Premio al Mejor Álbum en Angoulême 2005.

Este último libro recoge la vida de Nasser Ali, un músico a quien le destrozan su amado instrumento, el tar (instrumento de percusión persa). Intenta buscar otro a la altura pero no tiene éxito puesto que ninguno iguala el sonido del antiguo. Cansado se abandona, no siente deseos de vivir, se deja morir en 8 días durante los cuales va recordando escenas de toda su vida y, por la tanto, algunos de los momentos claves de la historia de Irán. Ahí descubrimos que el pollo con ciruelas era su palto preferido.

Una receta agridulce reúne las rasgos de esta obra, de una intensa y extrema sensibilidad, que hacen de él un libro especialmente poético.